Cada 13 de febrero, el mundo conmemora el Día Mundial de la Radio, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 para recordar la fundación de la Radio de Naciones Unidas en 1946. Más allá de la efeméride técnica, diversos movimientos sociales y defensores de la comunicación popular celebran este medio como una herramienta histórica de identidad y resistencia comunitaria.
Desde las emblemáticas radios mineras de Bolivia hasta las emisoras rurales de América Latina, la radio ha demostrado ser un pilar de la democracia comunicacional. Estos espacios cumplen funciones críticas para el tejido social: actúan como refugio de lenguas indígenas y tradiciones locales, sirven como «escuelas del aire» en territorios de difícil acceso y se consolidan como un contrapoder necesario frente a la concentración de los grandes monopolios mediáticos.
El sector destaca que el reconocimiento legal de las emisoras comunitarias no fue una concesión, sino una conquista histórica de las comunidades organizadas. Este logro permitió democratizar la palabra, asegurando que el micrófono sea un espacio abierto para campesinos, estudiantes y vecinos, convirtiendo la comunicación en un ejercicio real de ciudadanía.
En la actualidad, la radio sigue siendo el medio más humano y accesible, reafirmando su capacidad para conectar realidades y promover el pensamiento crítico. Su vigencia reside en la cercanía y en su poder para transformar el entorno social a través de la palabra compartida, sembrando las bases para una sociedad más participativa e informada.






